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“La mayoría de los roncadores desconocen padecer apneas de sueño”

Prácticamente podría decirse que estamos frente a una epidemia de la enfermedad “apneas del sueño”.

Prácticamente podría decirse que estamos frente a una epidemia de la enfermedad “apneas del sueño”.

Consultamos a nuestro neumonólogo, Dr. Gonzalo Peralta, sobre los trastornos más comunes a la hora del descanso. Según el especialista, la mayoría de los pacientes con apneas del sueño son obesos o tienen sobrepeso, por lo cual ésta enfermedad es recíproca a la epidemia actual de la obesidad.

Las apneas del sueño son interrupciones parciales (hipopneas) o totales (apneas) de la respiración cuando la persona está dormida, generalmente entre ronquidos. Esa obstrucción se genera a nivel del cuello el cual “colapsa” en forma intermitente durante la relajación y posición del sueño. La trascendencia de este fenómeno es que, cuando se producen las apneas o hipopneas, baja el oxígeno desencadenando una cascada de consecuencias, entre ellas, el aumento de la adrenalina, sufrimiento hipóxico de órganos y alteración de las presiones intra torácicas. Según el Dr. Gonzalo Peralta, esta “cascada de consecuencias” generan entre otros fenómenos taquicardia nocturna favoreciendo arritmias y muerte súbita nocturna, hipertensión arterial nocturna, sobrecarga de la función cardíaca y micro despertares a nivel neurológico que no dejan a la persona dormir con la profundidad neurológica necesaria para despertar reparado.

“Uno de los principales síntomas de las personas que tienen apnea es que durante el día tienen sueño porque el cerebro no durmió adecuadamente, no durmió profundamente por ejemplo sin alcanzar técnicamente lo que se llama fases REM en tiempo y número necesario. Tiene sueños en fases superficiales, lo que no permite que tenga un sueño reparador. Como consecuencia de ello, la persona se despierta cansada con cefalea matinal y con la garganta seca. Y, a veces, tienen despertares en la noche con ahogos. Así mismo hay también un porcentaje grande de pacientes que simplemente roncan pero no logran objetivar otros síntomas por lo cual se recomienda que por el solo hecho de roncar es necesario consultar a especialistas” explicó el neumonólogo.

Al mismo tiempo, Peralta remarcó que, como cascada, el trastorno hace que se disminuyan los reflejos y aumenten las chances de tener un accidente mortal. En un estudio realizado por investigadores de CONICET (en el que participó el neumonólogo), se testeó a 100 choferes de colectivo de larga distancia en Retiro. Y de esa cantidad, se obtuvo que el 40% tenía apneas severas del sueño, sin haber sido evaluados al momento de obtener el carnet de conducir. Se supo también que casi ningún médico preguntaba a los pacientes si roncaban. “Ahora se pregunta en muchos lugares, porque el ronquido no es normal, me está indicando algo. Los choferes evaluados quedaron agradecidos porque pudieron hacer su tratamiento y mejoraron notablemente su calidad de vida, además que disminuyeron los riesgos de vida y de los pasajeros que transportan”, contó el doctor.

Como se comentó la apnea tiene repercusiones en la calidad de vida, repercusiones neurológicas (ACV, problemas de memoria), repercusiones cardiovasculares (anemia, riesgos de infarto, riesgos de muerte súbita nocturna) y repercusiones sociales y en la pareja (irritabilidad, baja la libido, tendencia dormir separados, aumento de tasa de separación ). Se puede dar en cualquier persona, pero, según el neumonólogo, existen pacientes que tienen más predisposición. En cuanto al grado de compromiso “Hasta 5 veces por hora, cualquier persona puede tener apnea. Cuando tiene entre 5 y 15, el grado de apnea es leve, de 15 a 30 es moderado, y más de 30, severa. Las personas con obstrucción de garganta y nariz, y principalmente obesas son quienes más frecuencia presentan este trastorno (hasta el 40% de los obesos padecen Apneas del sueño).

Peralta explicó que el tratamiento es el CPAP (presión continua de aire en la vía aérea) como primera línea, mientras el paciente baja de peso y/o se somete a cirugía otorrinonaringológica en los casos que estuviere indicado. Cuando el paciente logra volver a su peso normal, hasta un 70% se cura. El 30% restante presenta un problema morfológico o genético en la garganta que los sigue colapsando. “Allí, el tratamiento se hace en conjunción al otorrinolaringólogo, porque el paciente puede tener amígdalas hipertróficas, o el paladar blando elongado, o la nariz obstruida”

En todos los casos, el tratamiento se realiza sobre la garganta. El paciente no se cura con oxígeno, sino que solo se busca mantener abierta su garganta evitando el colapso de la misma durante la noche. “La metodología utilizada es compresión neumática: se le administra aire al paciente y no oxígeno, lo cual genera, a través de un circuito cerrado con una máscara, un aumento de presión expansiva en esa zona manteniendo la garganta “inflada” impidiendo su colapso durante la relajación del sueño. Se hace con un equipo llamado CPAP (presión continua de aire en la vía aérea), el cual es pequeño, silencioso y con modernas mascaras inclusive cómodo, se utiliza sólo para dormir (sea en la noche o en la siesta). Las personas con Apneas en grado severo tratadas con éstos equipos en forma adecuada y monitorizada por especialistas logran un giro de 360 grados en su calidad de vida, además de bajar sus riesgos cardio y neurovasculares ”, finalizó el neumonólogo.

 

Producción Periodística Diario Salud

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